La Semana Santa de este año (03/08), me dirigía a la playa de levante, como muchos madrileños, en busca de unos días de relax, voy a pasar por alto el tema de las masificaciones y las caravanas en dias clave, para ir a lo que me parece un acto de irresposabilidad y crueldad inadmisibles hoy en dia.
Conducía por la N-III, con mi hija Mónica y mis dos perritas Puky y Dama, y ya a la altura de Cuenca, vimos caminar en sentido contrario a la circulación, un gran perro blanco con la lengua fuera y totalmente desorientado, aún sin habernos recuperado vimos pocos metros despues a otros dos perros incorporandose a la carretera repleta de coches.
Pese a los ruegos de mi hija, no podía parar sin poner en peligro la integridad de otros coches, y con una mezcla de indignación, dolor e impotencia, y después de descartar llamar a la policía (ya lo hicimos una vez hace años por algo similar, y me soltaron una charla sobre competencias) se nos ocurrió llamar a un teléfono de esos de información, para que nos diesen el número de alguna de las asociaciones de protección a los animales que hay, yo insistía en "EL REFUGIO" , y no encontraban nada, finalmente nos dieron unos tlfnos que nqdie nos cogió, supongo que por las fechas.
Concluyo diciendo lo mismo que al principio y añadiré que hasta llegar a nuestro destino, contamos, para nuestro espanto, hasta cinco cadáveres de perros en las cunetas.
No tengo mas que decir, no me queda aliento.
